LOS PRETEXTOS SIEMPRE acaban dando venguenza ajena. El sacerdote José Antonio Bohuytron, ampayado y filmado en Trujillo por el esposo de su empleada doméstica, para la ocasión oportunamente dispuesta de cúbito dorsal recibiendo mansamente los ardorosos centÃmetros de su apóstata masculinidad, tiene una sola cosa de la cual sentirse avergonzado.
NO ES EL QUE en su calentura se haya llevado por delante preceptos claves de su iglesia, como son los votos de castidad y la santidad del matrimonio, principios siempre nobles y por ello siempre discutibles. Ni que haya hecho caso omiso de otros considerandos legales, a saber el acoso sexual hacia subordinados y el adulterio como causal de divorcio. Todo lo anterior es torpe, contraindicado por el sentido común y emocionalmente desprolijo, configurando un cuadro tÃpico de idiotez moral. Pero es justamente la idiotez un rasgo distintivo de la especie, por más sotana que la cubra. Alas tienen los ángeles y los aviones, no nosotros. No es para sonrojarse, es como es.
POR LO QUE SI DEBERIA sentir verguenza el padre Bohuytron es por hacer el amor con medias. Además de subordinar al nylon con algodón la experiencia sensorial de la pierna ajena, hacerlo con calcetines da mala suerte. lqqd.


OTRO POST! ¿o también escribe a ritmo ONPE, maestro?
Como siempre, eres genial.