EXISTE UN DIA IMPRECISO, pero existe, en que a los cuarenta y cinco años de edad Carlos Irwin Estévez sintió que habÃa despertado con un nuevo cerebro. Debe haber sucedido a medio camino entre maratones toxicológicas y carnales de altas cualidades que harÃan ver a Alejandro Toledo como el niño minusválido de Glee. Ese dÃa entró en trompo, canceló un tratamiento de rehabilitación, suspendió su trabajo televisivo, y pasó a compartir con el planeta el monólogo interior de su disparatada revelación. Al parecer condiciones fisiológicas sui generis, tales como ser portador de adn de Adonis (sic) y llevar sangre de tigre en las venas (sic), habrÃan sido un factor fundamental en la generación de desavenencias laborales con sus empleadores. Estos, si bien no se entrometÃan en su mapa genético, le reclamaban que fuera a trabajar sobrio. Morir es fácil, hacer comedia es difÃcil, reza el dicho. A Estévez, es decir Sheen, le pagaban casi 2 millones de dólares por capÃtulo televisivo de comedia. Media hora de chamba, comerciales incluÃdos, en los que Sheen era genial.
DESDE SU MANSION DE 7 millones de dólares, en compañÃa de sus dos novias (una de ellas profesional de la concupiscencia, la otra amateur), con más de 70 millones de dólares en el banco producto de su éxito en Two and a Half Men, e insuflado del humo tusÃgeno del Marlboro rojo, Charlie Sheen decidió incurrir en la decadencia como género de entretenimiento, llevando al ciberespacio la escuela señera del circo romano, inmejorablemente traducido a la peruanidad como lo que le gusta a la gente. El twitter, que es al mensaje algo parecido a lo que la eyaculación precoz es al coito, resultó el medio idóneo para descargar afirmaciones inconexas pero noveleras que previsiblemente generaron un éxito global de auto satisfacción, por no decir un pajazo mundial. En apenas horas Sheen se hizo de millones de salivantes seguidores fascinados ante la verdad oculta en las afirmaciones de winning!. Arengas aún más esotéricamente atractivas teniendo en cuenta que mientras decÃa eso y se extraviaba en un discurso hipnóticamente manÃaco, Sheen perdÃa el trabajo, la custodia de sus dos hijos y miles de neuronas por minuto. Todo en tiempo real.
JEFFERSON FARFAN tiene el dinero. Raymond Manco podrÃa ser su sidekick. Las rucas ya pasaron el casting. Los dos tienen el estilo de vida necesario para el éxito mediático. Es una pena que ninguno de los dos tenga sentido del humor. EstarÃamos viendo tremendo show.


Amo a Charlie Harper… que bueno que ya regreso.
Reemplazó al Charlie Harper por el Sheen y cambió su sitcom por una tragicomedia en tiempo real e interactiva, solo reservada para los grandes.
lo único que puedo comentar sobre esto es que me llega al pincho, me gustaba harto “2 and a half man”.
El resultado del programa es de 22 minutos aproximados; pero el trabajo es como 5 horas a 8 minimo, se nota que no sabes casi nada solo criticas destructivas das….todo pasa por algun motivo.