LO DE SIEMPRE. Un acto de violencia en vivo y en directo. Especialistas instantáneos reclamando atención sobre “el problema de fondo” mientras se desarrolla una coreografÃa ya conocida: masivo y extemporáneo desplazamiento de efectivos del orden (sic), matizado por información desprolija e irresponsable al aire en boca de periodistas que la casualidad erige como oráculos del “a mi me parece”. Simultáneamente a la falsa necesidad de contar algo primero, lo que sea, pero primero, se le suman ceremoniosas invocaciones a la calma, con el consabido y esquizofrénico reclamo paralelo de acción a las autoridades competentes, valga el oxÃmoron. Finiquitado el asunto, a balazos como es usual, se intitula pegajosamente el tema - “El Loco de Gamarra” funciona- no sin antes auto felicitarse por contar con tan extraordinario equipo de profesionales que tuvo el inmenso mérito de asistir al hecho de sangre con la misma puntualidad con que una ave carroñera asiste a un festÃn de gacelas muertas.
ENTONCES queda la impresión que “el problema de fondo” no estuvo solo dentro del banco, sino persiste en la policÃa barrigona, en la prensa autocomplaciente y en la morbosa inmovilidad del dedo pulgar ante el control remoto.

