LAFAMILIA PERUANA, célula básica de la sociedad, atraviesa un momento crítico. Este se manifiesta a través del desafortunado encono que resquebraja simultáneamente y en paralelo a dos de sus representantes más emblemáticas, la familia de Susy Díaz y la del presidente Ollanta Humala.
LAS DESAVENENCIAS que aquejan a ambos clanes son análogas e intercambiables, presentando casi la misma sintomatología. A tal punto que para efectos del análisis que nos ocupa daría igual si Nadine Heredia estuviera casada con Néstor Villanueva o Florcita Polo fuera la cónyuge de Ollanta Humala. La dinámica no cambia. Lo que diferencian ambos casos son los matices sutiles que pudieran haber entre Palacio de Gobierno y un concierto de Andy V en Chimbote.
TRANSMUTANDO LA CONDICION de género, el rol de suegra injuriante que desempeña Ivonne Susana Díaz es el mismo que cumple Isaac Humala Núñez, violentando ambos la indispensable privacidad de un matrimonio filial. La fijación de ambos con el grosor y longevidad del cordón umbilical sobre su prole genera el estrangulamiento transaccional que en un caso alimenta un reality, y en el otro el preámbulo de una cuestión de estado vinculado a la seguridad nacional.
AL OTRO LADO de esta acción opresora encontramos en calidad de víctima a dos varones disminuidos, Néstor y el presidente Ollanta. Ambos coinciden en un malhumor congénito, que solo una gran fuerza de voluntad domina ante el bullying constante que padecen. Emasculación sicológica que en el caso de Néstor, al ser sorprendido saliendo en toalla de la ducha, generara un portazo a la cámaras con mandada a la mierda a Andy V., apéndice y representante de Susy.
LA INVESTIDURA PRESIDENCIAL, en cambio, le impide a Ollanta hacer lo propio ante los epítetos de borrachita de poder y golosa crematística proferidos por Isaac contra Nadine. Su reacción, enmarcada correctamente dentro del orden constitucional, se limita a aplicarle el peso de la ley a su hermano Alexis, su propio Andy V. cosanguíneo, siendo este un subordinado existencial del plan cobrizo familiar de don Isaac.
NO ES CASUALIDAD que Nadine y Florcita hayan optado por comportamientos similares: la huída hacia adelante. Florcita ya anunció que enrumbará hacia Trujillo, alejándose de la voluptuosa sombra carmesí de Susy Díaz. Y la señora Nadine ya dispuso - irregularmente o - no del avión presidencial para poner varios miles de kilómetros entre ella y la opacidad fumadora de su suegro. ¿Bastará en ambos casos la prudencia geográfica para ponerle fin a este desasosiego intrafamiliar? Modestamente creemos que no.
LA SOLUCION ES OTRA. Implica enfrentar el problema, no huir de el. Pasa por reunir en la casa de Florcita a los ocho inadvertidos involucrados, sentándolos en una mesa redonda en torno a un pollo a la brasa. Solo así, mirándose a los ojos – Ollanta y Néstor, Isaac y Susy, Nadine y Florcita, Andi V. y Alexis – viendo cada cual retratado su drama en el otro, confrontando un reflejo que probablemente quisieran evitar, descubrirían lo esperpéntico y penoso de su imagen pública. La urgencia de inmediato recato, elegancia y reconciliación llegaría sola. Dar cuenta del pollo a la brasa sellaría gratamente este pacto de armonía.
CABE añadir , como valor agregado, que la forzosa presencia de Seguridad del Estado resguardando al primer mandatario y a su esposa, garantizarían la neutralización de cualquier injerencia extraña de la vecina del 303 en este evento.


