TRAS LA CAMIONADA DE IGNORANCIA y racismo exhibidas por la televisión chilena acerca de la cultura peruana, se entiende porqué en Chile hay un aguerrido movimiento de protesta escolar. Se le llama la revolución pinguina en alusión al tradicional uniforme escolar que allá se usa. Se han llegado a contar hasta 100 mil escolares tomando las calles, denunciando un sistema educativo mediocre, corrupto y caduco. Exigen, con juvenil ilusión, que la educación no sea un método de embrutecimiento. Es decir, que no se parezca a la televisión.
CON SIMILAR VOLUMEN de ignorancia y racismo vertido por la televisión peruana sobre su propia cultura, no se ha conocido en el Perú mayor malestar juvenil al respecto. Por el contrario, un generoso entusiasmo convoca al educando peruano a la hora de hacer tareas, cuando coinciden dos o tres programas concurso virtualmente iguales cuyo principal objetivo es hacer sintonía en base a estímulos pavlovianos dirigidos al despertar sexual: una chica vendada, rica y apretadita, lame los labios de un chico con más bíceps que neurotransmisores, enfrentada al reto académico de adivinar si esos labios están untados con puré de manzana o crema de espárragos. Es justo reconocer que también hay un espacio para la cultura, pues luego se hacen preguntas del estilo a los naturales de qué país se les conoce como lusitanos? Uno de sus protagonistas, un torero desempleado natural de España, país que limita con Portugal, respondió que lusitanos se les llama a los italianos.
LOS MAS NOTORIOS MOVIMIENTOS ESTUDIANTILES PERUANOS recientes son las frotaciones pélvicas propias de las peras malogradas, que es cómo se le llama a las fiestas clandestinas que hacen cuando se escapan en masa de clases que no les dicen nada, para canjearlas por gozosas matiné de fornicio musical. Luego imagino que llegan a casa a marmotear viendo cualquier cosa en televisión, haciendo pleno derecho de su condición de futuro de la patria.

