EN UN HECHO SIN PRECEDENTES en los anales del evento paranormal peruano, los espíritus, penas y apariciones de la legendariamente embrujada Casa Matusita han decidido manifestarse ante sus conciudadanos aún vivos. Esta vez sin asustarlos.
MEDIANTE PATRIOTICA TELEKINESIS han colocado una bandera que asoma digna y firme desde una ventana de la más notable casa encantada de la capital peruana. Situación apropiaba para la nación que alguna vez recibiera el calificativo de república embrujada por el extravío insolidario de su elites y desconcierto invertebrado de los gobernados.
SE ATRIBUYE EL HECHO SOBRENATURAL a dos causas principales. Al asco inmaterial ante la obscenidad judicial a favor del asesinato que subordina la moral a la forma, así como a un espanto sublevado ante el liderazgo medieval de la Iglesia Católica. A lo que los expertos agregan un cuadro general de perturbación ante el cuadro de inteligencia anestesiada por la dispepsia de un bienestar de pacotilla. Es decir, el bienestar selectivo.
LA PATRIA SIGUE SIENDO INVISIBLE. Como la que describía Basadre: la de los otros, la que no se ve, la que no celebran ni celebra. La patria sigue siendo un repertorio de deberes; antes que un destino turístico.
MI PAIS NO ES GRECIA, escribió un poeta. Agreguemos: Es una bandera ondeando en una casa embrujada.

