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Cuánta Fabulosidad

Posteado a las 29 de Abril de 2012 - 10:41 24 comentarios
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SI EXISTE ALGO ASI como un concepto llamado Casa Privat entonces es lógico deducir que consecuentemente existe una Sala Privat, un Comedor Privat, y por supuesto, un Baño Privat. Al interior de la gasfitería necesaria para el funcionamiento de esas instalaciones sanitarias intangibles reside la clave inadvertida de lo aparentemente insulso. La estupidez ajena es divertida hasta que se revela la toxicidad oculta que la alimenta: prejuicios, desdén e ignorancia, en este caso.

LA FABULOSIDAD no cuenta. Eso si es tan inofensivo como estúpido.

TENER DINERO SE HA CONVERTIDO en el prestigio actual que reemplaza a otro caído en desuso, tener cultura. Según este pensamiento de nada sirve tenerlo si es que no se muestra. No es casualidad que este modisto sea provinciano, y que se jacte de haber encontrado en la provocación de pacotilla y en una exaltación simulada de la maldad femenina una manera de que le hagan caso en la capital. Tampoco es casualidad que la ropa que haga sea rococó y ostentosa, empacho estético automáticamente interpretado como talento. Aunque, en efecto, puede haber un don ahí. El de saber interpretar que hay un nicho de mercado emergente con imperiosa necesidad de legitimidad social. Citando al propio ideólogo: la mujer Privat es atrevida, glamorosa y recargada. Y nuevo rica, faltaría agregar.

TIENE ALGO DE INDECENTE que esta sociedad, su sistema de valores, y el derecho democrático a que cada quien haga lo que quiera con su plata bien ganada, incluído creerse algo tan ridículo como la Casa Privat o el Lima Fashion Week, tenga que ser defendido con la vida de soldados enviados al sacrificio en la selva. Si la mujer que no es mala es chola, entonces el hombre que no es blanco es soldado. Ninguno de los que están ahora en el VRAE con un chaleco inservible y las balas contadas puede comprarle un vestido, cualquier vestido, a su mujer.

ESTO ES TREMENDISMO, ENVIDIA Y EXAGERACION, dirán las entusiastas señoras que van a hacer las compras a Wong en una 4 x 4. Si, pues, no hay que ser tan pesimistas. La humillada cerviz levantemos para proclamar que la moda logrará lo que no han podido hacer ni la política, ni la cultura, ni la gastronomía: convertirnos en un país en vez del archipiélago de intereses enfrentados que somos. Si Europa tuvo a un Saint Laurent, un Valentino, un Lagerfeld, el Perú tiene a un Coki Belaúnde, a un Ciro Taipe, y a un Gerardo Privat para conducirnos hacia lo civilizado.

QUE LOS DIOSES nos protejan.