CADA CINCO AÑOS pasa lo mismo: una mitad del país recuerda, o se entera, que existe la otra. Entonces empieza el miedo y la ansiedad, sino el insulto ante las exigencias de cambio de la otra parte. Aquella para la que el bienestar aún no ha llegado. Para encauzar el asunto democráticamente irrumpe por el centro el hombre providencial, el gran moderado, que convence al 50 + 1 que - ahora si- es posible hacer los ajustes necesarios pero dentro de las reglas del juego. ” El cambio responsable” fue como se vendió la moto hace cinco años.
EL CAMBIO RESPONSABLE optó por no cambiar nada. Miento. Se cambió el concepto de desarrollo por el de crecimiento, extrapolando - entre otras cosas- el número de celulares como señal de progreso nacional. Más teléfonos, más centros comerciales, más camionetas 4 x 4, más transnacionales, más eufórica televisión basura, antes que más educación, salud o justicia social. Con su tren eléctrico y estadio nacional de yapa. Tren que se prometió hace veinte años y estadio nacional para un país que no va al mundial desde hace casi treinta. Nice.
ESTA VEZ fueron tres los hombres providenciales que se dirigieron al mismo electorado ofreciendo básicamente lo mismo. Tenían en común un ego trip fabuloso, así como la impúdica exposición de sus limitaciones canalizada a través de una encomiable facilidad para el farandulismo. Encuesta web: quién expuso mejor su plan de gobierno para los que reclamaban cambios, Toledo en “Amor Amor”o PPK en “Magaly Tv”? O, lo olvidaba, Forever Alone (Castañeda Lossio), al cantar ’La Gallina Turuleca’ al aire?.
NEUTRALIZADOS ENTRE SI, con su canibalismo potenciado a su máximo esplendor por la incapacidad de renuncia de cualquiera de ellos, los supuestos providenciales probablemente hayan abierto la oportunidad de ser gobierno a dos opciones tóxicas para la democracia. Una de ellas lo es por inmoral, la otra por incierta, oculta bajo un doble discurso entre trasnochado e inepto.
SI ESTO ULTIMO SUCEDE, ojalá no sea así, no será exactamente por culpa de quienes voten por ellos. Será responsabilidad de quienes no estuvieron a la altura de responder a sus justas demandas. De los que no supieron renunciar cuando la historia les requirió demostrar que no solo el oportunismo los movía. Pero no, con ellos no era. Sabemos quiénes son. Lo más patético es que- al menos tres de ellos- en cinco años se reciclan. Y reaparecerán para pretender salvarnos una vez más. Uno de ellos con 180 kilos de peso. Nuestros hijos estarán re contra advertidos.

