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Sobre la Esperanza en la Especie Humana

Posteado a las 5 de Marzo de 2011 - 10:12 6 comentarios
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LA EXISTENCIA TERRENAL DE LUIS MORENO, futbolista panameño, tardó 30 años en madurar y concretar lo que sería el acto que inmortalizaría su paso por este planeta. Ese aparentemente sencillo juego bio mecánico entre cuadriceps, fémur, rótula, metatarso y falanges, la patada, no hubiera podido materializarse por si solo de no haber estado Moreno previamente involucrado en este suceso tanto de manera azarosa como voluntaria. Fue un pelotazo casual disparado por él lo que inicialmente derribó a la lechuza barranquillera que habitaba en el estadio colombiano. Tal puntería sería normal entre brasileros, pero ningún deportista panameño profesional entrena para aquello. Eso podría llamarse destino. Sucedido el hecho, fue el mismo Moreno, alejado del lugar donde cayera el ave rapaz aturdida por el impacto, quien por sus propios medios se acercó raudo hasta ella para hacer lo que hizo. Eso podría llamarse estupidez compulsiva.

EL EFECTO DOMINO ENTRO en escena. La estupidez no solo es contagiosa, es adherente. Decenas de manos empezaron a manipular el ave caída, acosada por flashes fotográficos y el consabido trajín periodístico.  Si este ya de por si puede desgastar  a una persona hasta el colpaso nervioso, el efecto que debe tener sobre un ave rapaz sensible a la luz ha de ser  mayúsculo . Al día siguiente, aún resonando en su cabeza seguramente con gran y poderoso eco dado el amplio espacio intracraneal disponible los coros de ! asesino, asesino ! que habían retumbado en el estadio, el panameño agregaba insulto a la ofensa: visitaba el zoo de Bogotá (a 100 km de la ciudad), prometiendo que lo haría una vez al mes para demostrar su amor por los animales. Seguidamente la lechuza empezó a sufrir complicaciones respiratorias, circulando por lo medios imágenes del ave conectada a un respirador en una estampa que hacía referencia a la foto de alguna celebridad o personaje histórico en sus últimos días de vida. Hay fotos finales de Dalí así, con oxígeno.

ENTRE AMENAZAS DE MUERTE, alegatos racistas (el partido era nocturno) y mentadas de madre vitalicias, Moreno finalmente fué sancionado. Un mes y medio fuera de las canchas y una multa de US$ 1071. 2: (Se desconoce la importancia de la fracción, seguro de índole simbólica o veterinaria.) La desazón no cesó, esperándose algún tipo de justicia proporcional, como por ejemplo amarrarlo a una silla frente al recto de un elefante con diarrea durante 15 días. Por el contrario, la Federación Panameña de Fútbol, institución que en efecto existe según se pudo comprobar, lo premió convocándolo a la selección nacional de su país. La lechuza, que vivía en el estadio junto con su pareja, falleció a los dos días por un cuadro de “miopatía por captura”. Lo que en lenguaje lego quiere decir “manoseo inútil”. Deja viuda y nueve huevos.