Junio 27, 2009

Y la Muerte no Tendrá Señorío

Categoría: Sin categoría jaime_bedoya - 3:28 pm

1. ERA 1988 y MICHAEL JACKSON bailaba para un público dominguero, familiar y aerofágico del centro comercial Plaza San Miguel. Acababa de salir el album Bad y el mejor representante infantil de un talento nacional cuestionablemente propio pero de todas maneras deslumbrante, la imitación fonomímica, entibiaba los dormidos arrestos hormonales de señoras en buzo y coquetos zapatos de taco. El replicante se llamaba Richard Bahamonde, quien desde las orillas derechas del río Rímac se había ganado por derecho propio y a los 17 años, el título del Michael Jackson Peruano.

BAHAMONDE FUE DESCUBIERTO, que duda cabe, por Yola Polastri, esa bienhechora de la disfunción temprana. Durante un tiempo Richard fue El Puma, Julio Iglesias, Camilo Sesto y Raphael, pero fue con Michael Jackson que las distancias entre personaje e intérprete parecían desaparecer gracias a misterioso pacto sicomotor. Sin terminar el colegio, Richard Bahamonde entró al mundo de espectáculo peruano como el Michael Jackson Peruano. Con ese solo número mantenía a su familia. Noble ocupación que al mismo le permitió alternar con profesionales de la talla de Alex Valle, Tribilín, Melcochita y la Gringa Inga. Richard, pensando en el futuro, estudiaba inglés.

LA MANO MATERNA ayudaba a remedar lo más fielmente posible el vestuario del Rey del Pop. El traje con que bailaba ese domingo en la tarde llevaba 32 hebillas contadas según la carátula del disco, niqueladas hasta el brillo preciso en un taller del Rímac. Los adornos de las botas se habían improvisado con plomos para pescar que vendían en la bodega. Pero era en el baile donde lo postizo se hacía de ley. Los movimientos de Richard respecto a los de Jackson no eran iguales. Eran idénticos. El plan era enviarle al verdadero Jackson un video con sus interpretaciones. Lo más probable es que nunca lo haya enviado. O que si lo hizo nunca lo vió.

CINCO AÑOS DESPUES, 1993, Michael Jackson anunciaba un concierto en Lima. En el Coloso de José Díaz, el único estadio del mundo con 300 muertos sobre la espalda. Las gestiones para lograr este espectáculo habían sido verdaderamente trabajosas. Los honorarios ofrecidos a Jackson ascendían a los 2 millones 100 mil soles. Llegaba con un equipo de 225 personas, requiriendo además la seguridad adicional de 24 agentes israelís del Mosad, así como un retrete de plata. Salvadas aquellas pequeñeces propias de un grande, y que además permitiían dejar en buen pie la calidad de la plata peruana, se empezó a armar el escenario y se abrieron las boleterías.

POCOS DIAS ANTES DEL CONCIERTO programado para el 26 de octubre, estallaron bombas. En Lima eran literales. Una explosión en el aeropuerto Jorge Chávez. En Estados Unidos, la destrucción era la de una imagen pública: acusaban a Jackson de meter niños a su cama. Ya con entradas vendidas, las posibilidades del concierto empezaron a tambalear. Susana Higuchi, ya por esas fechas atribulada eléctricamente según la leyenda urbana, se tocó de nervios aún más. Supuestamente Jackson iría a hacer una donación para la Fundación por los Niños del Perú. Además su hijo Kenji, que por entonces aún no gozaba de la íntima compañía de su mascota boxer Puñete, iba a cantar sobre el escenario en un coro infantil especialmente pedido por Michael. Lo que pudo haber sido la historia si Kenji y Jackson hubieran armonizado voces. Pero como dice otro cantante, lo que no fué no será.

SE LOGRO QUE JAVIER PEREZ DE CUELLAR, entonces Secretario General de las Naciones Unidas, interpusiera sus mejores oficios dando cuenta de los avances de la pacificación del Perú. Abimael Guzmán había sido capturado un año antes. Se dispusieron tres mil policías más así como dos mil soldados adicionales para cuidar al cantante y vigilar el concierto. Entonces estalló una segunda bomba, esta vez frente al Hotel Crillón, justo cuando la seguridad de Jackson se encontraba monitoreando las garantías que ofrecía Lima. La gira obvió la ex ciudad jardín ahora permufada de anfo y desde Santiago de Chile- donde tocó el 23- despegó hacia cualquier sitio que no fuera Lima. En comparación, Santiago era entonces una ciudad tediosa y sin sazón en lo que a lo culinario se refiere, pero muy ordenada. Hoy sigue igual, aunque con notables restaurantes peruanos que le han cambiado los ánimos.

JACKSON, EL NIÑO EXPLOTADO, el joven desadaptado, el adulto depravado, tuvo un error de juicio que afianzó su inclusión dentro de lo excéntrico, llevándolo a una muerte temprana pero adhoc: arropado en opíaceos que aliviaran una herida congénita. En el otro plato de la balanza queda una brillantez musical que cambió la música pop para siempre. Su obra, en la que dejó el pellejo, la nariz y cualquier atisbo de normalidad, fué y será la banda sonora de varias generaciones. Por eso su muerte nos quita algo que no es exactamente ni tiempo ni memoria, sino una sensación de haber estado ahí , sentimiento pendiente de nombre.

SU ERROR NO FUE intentar cambiar quirúrgicamente los rasgos de los que sus hermanos se burlaban. Tampoco lo fue cobijarse en imaginarios femeninos como refugio ante la brutalidad opresiva de su padre. Menos aún tener como mejor amigo a un chimpancé que usaba pañales y dormía con él, darwiniana anticipación a lo que vendría. Su error fue confundir popularidad con afecto. Los fans amaban lo que hacía, no lo que era. Y se murió sin que nadie, ni él mismo, supiera lo que era.

PERO ALAS TIENEN LOS ANGELES y los aviones. Nosotros andamos a pie. Fue un genio musical. Un poseso del baile, como el que brotó, sin artificios posibles, en Rio de Janeiro. Y existe afecto para quienes, postergando su propia vida, hacen que las ajenas sea más llevaderas.Aquí, una muestra apropiadamente estrambótica hecha en el año 2007 por los internos de una cárcel filipina. ( Y que acaba de ser actualizada a raíz de la partida de Jackson). Baila en paz, Miguel José.

2. FARRAH FAWCETT SONREIA desde una vitrina de la avenida Larco. Cuando la avenida Larco era una glamorosa sucesión de vitrinas y bienestar comercial clase mediero. O sea 1976, cuatro años antes que Frágil se refiriera a sus viernes sangrientos de jeans apretados. Cuando se creía, otra vez, que el Perú era Lima, y Lima era Miraflores. Y Miraflores era Larco.

FARRAH FAWCETT SONREIA a pesar de no poder salir de la ventana. Estaba en un poster. El poster de la ropa de baño roja. La detective privada conocida como Jill Monroe, dejando de lado su misión televisiva de velar y proteger a los más indefensos, e imagino que eso incluía niños, había logrado con esa imagen un efecto limítrofe a su ética profesional: que los niños que vieran ese afiche descubrieran los desordenados y gozosos impulsos del deseo.

LA SONRISA PERFECTA ya se conocía. En el poster lucía más blanca. El peinado en degradé, como si una gentil brisa estuviera siempre a su servicio, también era conocido. Las chicas de Lima lo copiaban. Lo notable y novedoso, punto focal involuntario de la imagen de Farrah, de la ropa de baño roja, del poster, de Larco, de Miraflores, y de la galaxia toda, era lo que asomaba con travieso entusiasmo de la teta derecha de la actriz: un pezón. El poster no era de Farrah. Era del pezón.

NO ES DIFICIL recordar el primer beso. Basta evocarlo para que su tenue pero persistente imagen regrese fiel, intacta en su inocencia. Más complicado es recordar el primer abultamiento viril bajo el pantalón. Tiembla cáncer, retrocede dolor: Farrah lo hizo fácil.

3. ALICIA DELGADO ERA MAS FACIL DE CONOCER por sus escándalos que por su música. Si no eran las marqueteras insinuaciones de su homogénea relación con Abencia Meza, era la contundente realidad de los hematomas mostrados en público que la segunda le propinaba como correlato de su tosco pero honrado sentimiento. Es más, antes de su cruel muerte por arma blanca, jamás se me había ocurrido escuchar una canción de Alicia Delgado. Así llegué a Quien Toma Más Que Yo. El título prometía.

ALICIA CONTEMPLA EL VASO DE CERVEZA que lleva en la mano con la misma hondura con la que Shakespeare hizo coger a Hamlet la calavera del bufón Yorik. Eso es filosfoía, y así empieza el video de Quien Toma Más que Yo. Otra escena memorable es aquella en la que Alicia canta frente a aproximadamente quince cajas vacías de cerveza, vestigio de su dolida sed de amor, solicitándole al cantinero que le fié ocho botellas más, ella deja su reloj. El coro resume el tenor de qué es lo que se está tratando de decir acá:

Así es la vida, amigos míos/Brindar por tantas decepciones/ Nadie sabe por qué tomo / Solo Saben criticarme.

CALMA ALICIA, ya nadie dice nada. Y si lo hacen no importa. Tome y obligue, comadre.

pd.

Junio 24, 2009

Subir o Cruzar, esa es la Cuestión

Categoría: Sin categoría jaime_bedoya - 6:52 pm

Alain Robert, el turista vertical. Karl Wallenda, la vida horizontal

EXISTE LA RESPUESTA PERFECTA a la pregunta que siempre se le hace a los escaladores: ¿Por qué lo hacen? La pregunta es tan honestamente prosaica en su desconfianza hacia toda tarea aparentemente inutil, incierta, o contra la corriente, que en realidad es aplicable a una multitud de actividades humanas. Estas son las agrupables bajo una negación en comun. Aquellas que para explicar el porqué de su práctica no bastaría decir por dinero.

ALGUNOS SE DESCONCIERTAN cuando no es el cobre lo que mueve a una persona. Ya, dime, en verdad, ¿porqué lo haces?, insisten. El cuestionado entonces se da cuenta que realidad nunca esperó la llegada de una razón. Hacerlo bastaba. No es sino la aplicación del axioma que diferencia al viajero del turista: El viaje es el destino. Todo aquel que piense al reves es oficialmente un turista.

UN VIAJE DE ESOS, SIN OTRO DESTINO que el mismo movimiento, acabó asentando su punto cero en un modernísimo hotel en la semi desolada avenida Diagonal, Barcelona. Su soledad era sin embargo estética, pues se econtraba justo frente a la singular torre Agbar, obra arquitectónica que se ha vuelto ícono de una ciudad con presencias urbanas tan poderosas como La Sagrada Familia y demas genialidades de Gaudi. La torre Agbar es un edificio que tiene forma de que solo podria llamarse una pichula. Esta recubierto de vidrios y baldosas reflejantes que hacen variar las tonalidades bronce y doradas de su estructura. Ver esta majestuosa y permanentemente erecta pichula de casi 150 metros de alto  cambiar de color según el capricho del sol mediterráneo, temía un poder hipnótico. De hecho me ayudó a entender mejor a las mujeres.

EL MODERNISIMO HOTEL estaba unicado en uno esos edificios llamados inteligentes. El ascensor se llamaba a si mismo y las cortinas decidían solas la hora de subir o bajar para que su colega, la luz eléctrica, se auto activara con pausada intensidad. La primera vez resultó fascinante. La segunda o tercera hacían sospechar de un fenómeno paranormal. De ahí en adelante el evento auto dirigido se volvio irritante, una farsa tecnológica supérflua, como el cepillo de dientes eléctrico. Era verano y había alquilado una motoneta, transporte que hacía la hemorsa ciudad aun mas bella. Pero eso no podia cambiarle el tono melancólico a una situación premonitoria de distancias ajenas y aislamientos propios, temas privados para los cuales no hay espacio acá. Menos aún cuando una mañana el tapasol se levanto solo para, además de presentar a la pichula Agbar en todo su esplendor, reveló una multitud de gente a sus pies observado algo, o a alguien.

A LOS POCOS MINUTOS era yo uno mas de ellos. El foco de atención era un sujeto que estaba trepando la torre a mano, sin arnés ni poleas. ¿Porque lo hace? , era la consabida pregunta que circulaba allá abajo. El sujeto parecía un insecto, adherido a los vitrales con una naturalidad ilógica. Aunque su haza;a exudaba una  cuota de ansiedad que difícilmente un insecto podríainsipirar. Si se cae, se moría

SE TRATABA DE ALAIN ROBERT, el celebre Spiderman francéss, que desde que  a los 11 anos se olvidò de la llave de su casa, se dedicó a escalar todo edificios público a la mano. Sin permisos ni ayuda extra más que sus extremidades y su modesto metro sensenta de estatura. Desde el ano 1994 ha trepado así 55 edificios en los 4 continentes, siendo detenido luego en la gran mayoría de casos. En una celda de Nueva York fue cargado a hombros por los detenidos cuando vieron en la tv la razón del encarcelamiento de ese enano extranjero. Los noticieros repetían su ascenso a pelo de los 381 metros del Empire State. En Rusia los policías lo agasajaron con vodka luego de su proeza. En Inglaterra los uniformados le invitaron desayuno. Y en las Torres Petronas de Kuala Lumpur - su Everest urbano de 452 metros - estuvo encarcelado dos días. Al tercero fueeon a buscarlo en un Mercedes Benz. El Rey de Malasia lo queria conocer para hacerle una pregunta. Ya saben cual.

EN EFECTO, SPIDERMAN ERA UN ENANO, comprobé al tenerlo frente a mi ya en tierra. Los españoles se le agolpaban queriendo invitarle cervezas o tomarle fotos con los celulares. No lo detuvieron aquella vez, lo que pareció inquietar algo a Robert, que no quería abandonar al gentío y su entusiasmo. La inevitable pregunta se dejó escuchar. Con cara de haberla estado esperando, respondió en un tono paporretero que lo lacía para llamar a la paz en el Medio Oriente. Los españoles puede ser muy crudos, pero ingenuidad les sobra. Algunos aplaudieron. Notó mi sonrisa escéptica y guiñó un ojo. Finalmente dos policías sonrientes lo escoltaron hasta un patrullero. Lo que querían era privacidad para pedirle un autógrafo

WALLENDA ERA UN ROBERT EN EL ESPEJO. De nombre Karl y nacido en Alemania en 1905, fue niño equilibrista desde los seis años. Lo suyo era el imposible vertical, la cuerda floja. Incorporando a su propia familia al acto, Wallenda inventó la pirámide de 4 personas sobre el cable metálico. El número lo puso en el mapa circense, pero pronto Europa le quedó chica. Entonces cruzó el charco. Y fue durante una presentación en Cuba que el promotor norteamericano John Ringling lo vió. Los contrató en el acto. El problema fue que al llegar a Nueva York se enteraron que la red de seguridad se habia perdido en la bodega de un barco que navegaba por el Caribe. Lo hacemos sin red, dijo Karl el día de su debut en el Madison Square Garden. Era 1928.

QUINCE MINUTOS DURO LA OVACION DE PIE. Los Wallenda, ya famosos solo por esto, empezaron a recorrer norteamérica. En una de estas presentaciones los cuatro artistas perdieron el equilibrio, cayendo a tierra. Lo hicieron con tal gracia y reflejos que ninguno de ellos salió herido. The Flying Wallendas! fue el titular de una primera plana del dia siguiente que los bautizó para siempre. Al menos hasta 1962.

ESE FUE EL AÑO MALDITO. Para entonces Karl ya había creado la piramide de siete personas, y tocaba presentarla en Detroit. Uno de los siete pisó en falso y la pirámide empezó a desplomarse. Fieles a su ética, no había red esperándolos, y el suelo estaba a más de 30 metros de distancia.  Karl y su hermano quedaron colgando del alambre. La mujer que iba en lo alto cayó sobre Karl, quien logró cogerla hasta que desde el suelo pudieran recibirla. Dos Wallendas murieron en la caída. El hijo de Karl sobrevivió, pero quedo paralítico de la cintura para abajo. El propio Karl terminó cayendo, fracturándose la pelvis y generándose una hernia doble. Tal omo se acostumbra en el mundo del espectáculo, al día siguiente los que quedaban volvieron a presentar el número. La tragedia se convirtió en el mejor marketing.

WALLENDA SIGUIÓ VIVIENDO EN LA CUERDA FLOJA hasta bien entrado en la madurez. Cruzaba entre edificios públicos o estadios con maáss de 60 años a cuestas, siempre sin red de seguridad. La consabida pregunta de porqué lo hacía lo había perseguido toda su vida. Con una carga moral luego de la desgracia familiar por la que él, tácitamente, cargaba la responsabilidad. El entonces espondía con su lema de cabecera: Vivir es estar sobre el alambre, el resto del tiempo es solo esperar. En marzo de 1978 fue contratado para la presentación del Condado Plaza Hotel en San Juan de Puerto Rico. Debía cruzar una cuerda floja a 40 metros del suelo. Tenía 73 años, nada que probar, y todo andaba bien hasta que un viento tropical de 38 kilómetros por hora lo emboscó con aevosía. Wallenda trastabilló. No es necesario describir lo que sucedió a continación, pues lo transmitian en vivo. Hay un poema hermoso de Raymond Carver dedicado a él y a su final fatalmente poético.

A ESTAS ALTURAS YA ES JUSTO REVELAR LA RESPUESTA PERFECTA a la pregunta de siempre. Pero esto no podría hacerse sin antes referirse a su autor, el inglés George Mallory. Este fue el organizador del primer intento de escalar el Monte Everest en 1924. Nunca se supo si llegó, pues la montaña se lo tragó a el y su equipo sin dejar rastro al llegar a los 8000 metros de altura. Mallory tenia 38 anos.

TUVIERON QUE PASAR MAS DE 70 AÑOS para que en 1999 otra expedición al Everest recién encontrara su cuerpo. Boca abajo, con la tibia y el fémur izquierdo roto. Al partir llevaba una foto de su mujer que había prometido dejar sobre la cumbre. En el cadáver congelado no se encontró esa imagen, ni su cámara de fotos. El cuerpo estaba a 500 metros de la cumbre. Ante la imposibilidad de una confirmación, el debate sobre si Mallory fue el primer humano es coronar la cumbre sigue abierto.

SOBRE LO QUE NO EXISTE DUDA ALGUNA es acerca de la exactitud de su respuesta. Cuando anunció que intentaría ascender la montaña más alta del mundo - recuérdese que era la primera vez que se hacía - la pregunta en cuestión acaso si tuvo sentido. No había otra retribución que el riesgo, la adversidad, la certeza del sacrifició inútil. ¿Por que lo hacía?

- ” Porque está ahí “, fue la respuesta de Mallory.

REPITASE CADA VEZ que sea necesaria.

Junio 21, 2009

Cuida tu Mosca

Categoría: Sin categoría jaime_bedoya - 10:59 pm

HACE UNAS SEMANAS el presidente de la nación más poderosa del mundo concedió una entrevista anodina. Su destino era la medianía propia de la complascencia periodística a su investidura y a su carismática persona. Esa conversacion, sin embargo, se ha hecho histórica porque en medio del aburrimiento vertido Barack Obama mató una mosca ante cámaras. Lo hizo de un golpe seco y preciso, como si el gesto resumiera la generalizada inquina humana en contra del artrópodo volador. El hombre más poderoso del mundo puede haber cometido un error.

LA MOSCA, COMO LOS TIBURONES y cocodrilos, es prehistórica y perfecta criatura. Come mierda, azúcar y cadáveres, regodeándose múltiplemente gracias a una singular capilaridad en las patas que le permite saborear todo aquello que pisa. Sus ojos son fascinación biológica y obsesión matemática: una fórmula algebraica de paneles reflejantes que le facilitan una visión periférica de casi 360 grados, la totalidad. Prescinde de dientes y mandibulas, compensadas por una trompa diseñada para lamer, perforar y chupar que hace de su fugaz existencia – un día, eso vive - un festín cualitativamente incomparable con la mejor de las longevidades humanas.

AJENAS A LA LABORIOSIDAD de las abejas y carentes del brillo de las mariposas, las moscas estuvieron condenadas desde siempre al prejuicio y la mala reputación. Las moscas fueron la Cuarta Plaga de Egipto. Han sido transporte de plagas, referencias a degeneraciones oftálmicas, inequívocas señales de descomposición cercana y anuncio de muerte. En suma, la micro encarnación voladora del asco.
Pero hay algo en su repudiable destino de vivir como obreras del desperdicio ajeno que podría camuflar una misión mayor, indigna del periodicazo o el matamoscas.

INADVERTIDAS O REPUDIADAS mientras observan adheridas desde una pared de su terreno asignado, ya sea choza o palacio, conforman una cadena milenaria e indetenible de testimonios acerca de una civilización hostil a ellas. Una visita al baño, el crimen sin resolver, el acto de amor furtivo o un acto desconocido de bondad: lo documentan todo. O peor aún, lo vigilan. Es por ello que Augusto Monterroso las designaba Moscas de la Guarda, sulbalternas inmediatas del Angel de la Guarda, especializadas en sancionar los pecados pequeños y de poca monta. Aquellos  en los que no vale la pena involucrar la severidad de un ángel.
A fin de cuentas es sobre sus sedosas alas que nuestra humanidad, en sabrosas partículas de lo que fueron, harán su ultimo vuelo. La perturbadora sensación de tener una de ellas caminando sobre el cuerpo es la inhibición propia de final tan mínimo. El inconsciente rechazo a ir siendo degustado anticipadamente como muerto o como basura. Azúcar, no somos.

LUEGO DE ASESTARLE EL GOLPE, Obama tuvo la inelegancia de señalarle al camarógrafo dónde yacía el cadaver de la mosca. De su Mosca de la Guarda, asi él no lo supiera. El camarógrafo, obedientemente, la enfocó. Por cada humano que vió este despropósito involuntario, cinco moscas más, pegadas al techo, también lo vieron. La venganza tiene mil formas. Que los insectos desistan de su sujección al espíritu celeste de cada uno de nosotros sería una de ellas. Calibren la tragedia: todo desliz inocuo inmediatemene se convertiría en vileza imperdonable.
Mil moscas prefiero.

Junio 16, 2009

Dame que te doy

Categoría: Sin categoría jaime_bedoya - 4:51 pm

NO SERAS HOMBRE hasta que recibas golpe de mujer y no lo contestes. Razones para recibirlo, de las justas y de las histéricas, cada quien sabrá proveerse bien. Llegado el momento en que la susodicha percibe esa sensación de vidrio molido en el calzón, furia que lleva la matriz a punto de ebullición, se eleva un torrente de coraje que asciende entre las costillas, muerde el corazón y erupciona en desordenado pero intenso remolino de brazadas y arañazos que culminan en la más letal de sus agresiones, la jalada de pelos. El golpe de mujer no duele tanto como humilla. No por razones sexistas o de género, sino por que tiene como origen el dolor. Merecerlo es vergonzoso. El hombre pega por cualquier cosa, siendo la principal de ellas por que somos imbéciles. Las mujeres pegan cuando les tocan lo más querido. Pelean por amor.

LA PASION DE LA PELEA se educa y transforma cuando participa de ella el arte del boxeo. La rabia se hace técnica, la emotividad, cintura. La fuerza bruta por si sola no basta, se agota y autoconsume. Para inmejorable y triste ejemplo está Mike Tyson, que en el 89 decía quiero pelear, pelear, pelear y destruir el mundo; y hoy el mundo se le cae encima con todas y las peores de las desgracias, la muerte de una hija siendo la última de ellas: logró lo que quería. La fortaleza se talla en cientos de horas de sacrificio puro y duro, de castigo y dolor autoinflingido voluntariamente en el gimnasio, que finalmente se reducen a intermitentes oportunidades de tres minutos para simular - de manera bastante convincente - la muerte del contrincante. Aquí no hay Hello Kitty. El objetivo final del boxeo, fin obsceno según sus críticos, es desconectar de un golpe un cerebro ajeno. El prodigio oscuro del knock out. Lo más cercano a la muerte, lo llamaba Muhamad Alí, que acabó vivo, pero como acabó.

EL BOXEO ES RUDO. El boxeo es tosco. El boxeo es brutal. Probablemente eso asuste en Disneylandia, pero para millones de personas que jamás han subido ni subirán a un ring la vida es exactamente así o peor. Y sin guantes. Y muchas de ellas deben ser mujeres, cargando a cuestas con lo que los hombres van dejando en el camino. Considerar impropio que una mujer pueda ser protagonista de este ritual primitivo, corajudo y sicomotoramente muy sofisticado, sería una necedad de dedo meñique; una hipocresía retardataria típica de una sociedad de sacolargos.  Si los hombre cocinan, que ellas peleen.

UNA MANTEQUILLERA DE PLATA, tremendo detallazo doméstico, era el premio estelar de las primeras peleas de box femeninas en Inglaterra, allá por el 1700. Las pugilistas tenían permitido patearse y arañarse, con lo que el espectáculo ranqueaba estilísticamente a nivel pelea de enanos. Pero ellas siguieron entrenando, a pesar que el boxeo entre mujeres se declarar ilegal en varios países. La prohibición se levantó en los EEUU recién a fines de los 7Os, pero recién veinte años después una boxeadora amateur de Nueva York, Dee Hamaguchi, se pudo inscribir en los Guantes de Oro. Lo hizo solo con sus iniciales, sin decir que era mujer. La aceptaron y se abrió una puerta que ya no irían a dejar cerrarse. En el 2001 las herederas Laila Ali y Jacqui Frazier se subieron a un ring para saldar y reinterpretar la histórica rivalidad boxística de 30 años entre sus padres: Muhamad Ali y Joe Frazier disputaron tres peleas por el título mundial de los pesos pesados, con copioso y variado intercambio de insultos entre cada combate. Laila, manicurista dueña de un salón de belleza, y Jacqui, abogada y madre de tres niños, se enfrascaron en ocho asaltos seguidos por siete mil personas en vivo y 100, 000 televidente de pay per view. Cada una de ellas recibió 1 millón de dólares por la pelea, que Laila ganó por puntos, Jacqui cobró igual, y aprovechó para cerrar el feudo entre familias. Luego de la pelea dijo: Estoy tratando de crear puentes entre las familias. Si podemos subir a un ring y caernos a trompadas, podemos amarnos unos a otros. Repito, las mujeres pelean por amor.

KINA MALPARTIDA TIENE lo que todo boxeador debe de tener aparte de dos puños. Tiene alguna clase de hambre , en este caso de reconocimiento y de representación. Al comienzo no tenía dónde entrenar y boxear acá. Después la necedad burocrática no quiso verla como peruana. Le rompieron el tímpnao en una pelea. Y ahora está peleando sin seguro médico. En una letanía de fracasos deportivos masculinos salpicados de vedettes y trago, su personalidad simple y sin disfuerzos, con intuitivas y honestas incursiones en la espiritualidad,  puede acabar ocupando el espacio, ahora vacante, destinado al ídolo de verdad.  Al que suda y al que le cuesta ser lo que es. Además hay algo en ese planísimo vientre que muestra al pelear, en la tensión desafiante del ligamento inguinal, en el anuncio de cadera que establecen sus abdominales oblicuos mientras descienden del cartílago costal, que provocan, así sea una locura, enredarse aunque sea en un round con ella.

PORQUE HAY UNA SOLA OCASION  en que el hombre puede pegarle a la mujer. Pero siempre con su consentimiento, así sea tácito. Una buena nalgada en las vértebras sacrales (entre la S3 y S5) , alcanzan un cruce de nervios que llega hasta el perineo como si fuese una corriente eléctrica. Bien aplicado y en el contexto adecuado, es como un puñete, pero placentero: hace ver estrellas.

ESA CLASE DE KNOCK OUT no hace daño a nadie.

Junio 12, 2009

Dame mi Alma (y déjame en paz)

Categoría: Sin categoría jaime_bedoya - 4:14 pm

 

 UNA MACABRA REDUNDANCIA se dará cita en la ciudad dentro de unos días: la gente hará cola para ver muertos.

No será a propósito del inevitable y futuro accidente de transporte interprovincial. Tampoco tendrá que ver con el precio a pagar con el que políticos peruanos quieren vender su falaz noción del progreso, ese inmoral (e inaceptable) marcador de policías versus nativos. No. Serán muertos esterilizados, sin dolor ni lágrimas, dóciles top models del más allá.

LAS COLAS SERÁN para visitar la exposición de cuerpos humanos preservados en siliconas y resinas, resultado de un invento con nombre de juego, plastinización. Esta ouija química congela la muerte en una fusión que es mitad morgue boutique, mitad sección carnicería de un supermercado. Todo en nombre de la educación, obviamente.

UN ALEMAN HEMOFILICO, hijo de un ex cocinero de la SS de Hitler, datos biográficos descontextualizados pero relevantes, inventó en los años 70, a la productiva edad de 30 años, este sistema de convertir cadáveres en Barbies de tren fantasma. Gunther von Hagens empezó plastinizando un riñón, deshidratándolo por completo y reemplazando los fluídos naturales por esa plastelina anti putrefacción. Un experimento sensato y plausible pensando en su perfecta aplicación en la enseñanza médica. Luego la fascinación con el método lo llevó a aplicar su sistema a cuerpos enteros. Ok, la ciencia. Pero luego empezó a abrirlos como cebollas o a modelarlos en poses absurdas, dejándose ganar por oscura estética, la venta masiva de entradas para verlos y la probable carencia de la práctica paralela de algún arte manual convencional. Hay tantos.

ASI ESTABLECIO una cadena de franquicias de plastinización a lo Kentucky. Por razones que debieran ser materia de interés especializado, a los vivos les encantaba ver a un finado jugando fútbol o a una maternal muerta embarazada, mostrando su nonato fruto haciéndole compañía por la eternidad. Pero el Coronel Sanders solo tenía que proveerse de pollos, una tarea factible. Von Hagens precisaba de muertos frescos. A los pollos nadie los reclama, pero la gran mayoría de muertos tienen parientes, especialmente cuando hay herencia de por medio. En una ocasión von Hagens hubo de devolver una serie de cuerpos al constatarse que pertenecían a condenados a muerte ejecutados por el gobierno Chino y comprados en el mercado negro.

VON HAGENS declara que su pieza más difícil de plastinizar fue una girafa: la tarea precisó de 22, 583 horas hombre. Aunque sus trabajo más comentado involucra el realizado con cuatro cadáveres no identificados- como todos los de su colección- y que en vida jamás se conocieron. Divididos en parejas, los plastinizó en una situación que en vida debiera llamarse hacer el amor. Aquí era solo un machiembrado de órganos resucitados con trampa y el roce áspero y simulado de músculos sin piel ni sudor. Sin embargo, hay un remedo espectral de placer en el gesto y rostro de una de las mujeres, aquella en pose de Reverse Cowgirl, o Tren Frantasma, como se diría en un velorio. Según la expresión de la occisa, parece que si hay chifa después de la muerte.

LAS MOMIAS FASCINAN. Es un morbo que tiene que ver con la ilusión de poder ganarle a la muerte. O en el peor de los casos,  empatarle. El world tour de la quinceañera Juanita atrajo miles de ciudadanos del primer mundo encandilados por el deceso adolescente, una bella durmiente sin príncipe ni castillo, sino piedrón en la cabeza como sacrificio virgen al Apu. Visir, el caballo otomano de Napoleón que se exhibe embalsamado en el Museo del Ejército de París, define en su grupa vacía la notable ausencia del General.  Y ante el pequeño y dibujado cuerpo de la Dama de Cao, señora de las lluvias y las arañas, sentía pudor de verla desnuda. Ese cuerpo estaba vivo.

Distinta emoción es ver una de las obras magnas de von Hagens. Como el jinete muerto galopando  sobre un caballo en igual condición,  mientras en una mano sostiene el cerebro del caballo y en la otra el suyo propio: el caballo puede haber sido atropellado, el jinete puede ser el de un retrasado mental electrocutado por violador y homicida.

SOMOS CADAVERES arrastrando un alma, dijo un poeta o escritor o persona igualmente culta que no recuerdo y posiblemente ya esté muerta. Pues la primera parte aquí esta, en vitrinas bien iluminadas. Queda pendiente un Museo de Almas. Mientras tanto, justicia o destino, Von Hagens tiene una cara de muerto que no se la quita nadie.

Junio 9, 2009

Kill Caine

Categoría: Sin categoría jaime_bedoya - 9:42 pm

 

EL CHINO DESGARBADO ENTRA SOLO A UN SALOON del lejano oeste. Cowboys, putas y tahures lo miran con la admiración de quien vería a un chancho entrando voluntariamente a una fábrica de embutidos. Por añadidura, del chino esmirriado que además va descalzo, aflora una aflautada voz que rasga el silencio expectante con la caricia de un pañuelo de seda. Pide un vaso de agua. En un bar del lejano oeste un vaso de agua era una mentada de madre.

TRAS LA RISOTADA GENERAL y a pesar de todos los signos inequívocos de hombría a medias, le sirven el líquido elemento. Pero el matón de turno no puede resistirse a ejercer su sociopatía selectiva. Dos o tres veces más robusto que el oriental, empieza a fastidiarlo con un cuchillo.

Y AQUI VIENE el quiebre filosófico que rompió el cerebro de miles de niños en pijama que en los años setenta veían este primer capítulo piloto de Kung Fu. Kwan Chang Caine, tal era el nombre del personaje, mira a su agresor con una piedad desconocida, ignota, no registrada en códigos paternos, menos aún escolares. Claramente pero sin palabras le dice lo que no debía decirse nunca - no quiero pelear contigo- pero con un giro prometedor: no te conviene.

CASO OMISO a tal sutileza hizo el matón. El resultado fue que le propinaran una paliza brutal, y más importante que eso, justa y moral. Eso no se veía a diario. Ni en la vida, ni en la televisión.

KUNG FU, LA SERIE, desató un furor mundial por la paradoja filosófica de las artes marciales. Saber pelear para no tener que pelear. Su hermosa fotografía, desenfocada y en cámara lenta; y la notable cortina musical que se amoldaba a la caminata sin rumbo de Caine en el desierto de Yuma, Arizona, como cuña de presentación, anticipaban 90 minutos domésticos de sabiduría y peleas: el combo perfecto. Las exactas sentencias venían del Maestro Po, el invidente que hiciera reparar al niño Caine que no era necesario ver para escuchar al pequeño saltamontes que había junto a ellos. Era una distinta manera de saber. Y de decir. En este caso, seré ciego, pero no cojudo.

DAVID CARRADINE ERA KWAN CHANG CAINE. De linaje cinematográfico, actitud post hippie y biotipo idóneo para singular western orientalizado donde el protagonista no montaba a caballo, le ganó el papel nada menos que a Bruce Lee, demasiado chino para los productores. Carradine, desafecto de métodos actorales muy sofisticados, confiaba en su acervo personal compuesto de elementos indios norteamericanos, filosofía griega, devoción por los comics, y un natural porro que le permitía acceder a instantánea modalidad zen con tres pitadas. Había estudiado ballet, disciplina que al principio, además del consabido porro, le ayudó a fingir movimientos de kung fu. Fue en una volada de aquellas que justo al comienzo de la serie un día se presentó a grabar rapado a coco. Nos arruinaste, ayer te filmamos con pelo,le dijeron. ¿Porqué lo hiciste?. Era lo que Caine hubiera hecho, respondió con los ojos rojísimos.

CAINE TENÍA DOS PRUEBAS RITUALES que cumplir antes de poder abandonar el templo como monje Shaolin. Primero, caminar sobre papel de arroz sin rasgar un solo hilo. Segundo, poder coger una piedrita de la mano del Maestro antes que este cerrara la mano. Dominar lo suave y lo veloz.  Su errático andar por el oeste norteamericano obedecía a un anhelo, encontrar a su medio hermano, Danny Caine. Carradine, paralelamente a la serie, empezó a estudiar kung fu en serio, pero sin nunca poder interesarse por la filosofía del mismo. Como perfecto cowboy de Hollywood, lo veloz se le hacía más fácil que lo suave, empezando sus problemas con el alcohol, las drogas, y el matrimonio serial. Tras cuatro temporadas y 62 capítulos se retiró harto del personaje - yo no soy ese, repetía honestamente- para desarrollar una carrera mediocre y siempre tributaria del personaje de Caine. Hasta que Tarantino, otro traumadito por la serie de Kung Fu, lo resucitó como actor y personaje mostrando el posible hermano diabólico de Kwan, el maldito Bill.

PERO PARA EL MUNDO CARRADINE seguía siendo mas Caine que Bill. La sincronicidad perfecta que participó de esa serie como fenómeno cultural le hacía imposible despojarse de su sombra. Al punto que luego de ganar dinero con Tarantino y pagar deudas y divorcios, invirtió en volver al pasado: produjo una colección completa de la serie en DVD. Para ello viajó de vuelta a los orígenes, al templo Shaolín en Zongshen. El registro del viaje muestra a un actor cansado, medio chiflado pero encantador, pasándola bien en China pero sin tomarse nada en serio. Hasta que llega al templo. Le cambia la cara, se recoge interiormente, y saca la misma flauta de caña californiana que usaba en la serie para tocarla con la sabia serenidad de quien domina lo suave. Se convierte en Caine por un instante. Aunque antes de retirarse, arrodillado frente al altar del templo, genera una sonrisa canalla para robarse ante cámaras una piedrita del templo Shaolín. Se queda con la piedra. Finalmente podía abandonar el templo, y el personaje, para siempre. Eso parecía creer, al menos.

TODA MUERTE DEBERÍA SER UN ACTO PRIVADO. A Carradine le tocó la peor versión. Pública, sexual y sensacionalista. Una ex esposa, en una de sus demandas de divorcio, ya lo había acusado antes de desviaciones sexuales, tortura sicológica e inclusive incesto. (Melania Urbina felizmente solo lo encontró “interesante”). La antípoda total del estoicismo y mesura del Pequeño Saltamontes.  En el capítulo en que el monje shaolin finalmente abandona el templo, sale el personaje retirándose bajo luz de velas mientras una voz en off sentencia: se nada, y conviértete en todo.

ESO PODRIA EXPLICAR porque David Carradine ha muerto, mientras que Kwan Chang Caine sigue caminando, buscando a su hermano y otra pelea que evitar.

Junio 4, 2009

Esto no es Natural

Categoría: Sin categoría jaime_bedoya - 7:20 pm

VOLAR SOLIA GUSTARME. Abrir un paréntesis para abandonarse en la tregua efímera de estar entre sitios, osea en ninguna parte, comiendo mala comida en un asiento incómodo junto a un desconocido no necesariamente agradable, pero al menos en un estado de suspensión de lo contínuo. Una descanso de la vida real.

HASTA QUE LA VIDA REAL, sea por trabajo o por tendencia a la fuga, empezó a convertirse en una sucesión de esperas en aeropuertos, lumbalgias infernales, y catálogo de lo más inusitados humores humanos encerrados en un avión. Rutina de breves estadías en tierra. Volar perdió la magia. Se agotaron las posiblidades de encontrarle alguna novelería o fascinación al Boeing tal o el Airbus ene, revelándose el verdadero drama de ese tipo de viaje: no es natural ver una película mediocre flotando a doce mil doscientos metros dentro de un tubo de metal. Basta que lo pienses una vez para que nunca más salga de tu cabeza.

A ESO SE SUMO, nunca faltan, el archivo de mitos o historias reales que parecen tales, acerca de incidentes aéreos. El inocente pasajero en primera, por ejemplo, que disfrutaba de un plácido coctel en su butaca. Lo agitaba con uno de esos inocuos mezcladores plásticos, hasta que de pronto el avión cayó en una zona de turbulencia blanca, de aquellas sin nubes que la anuncien. El mezclador de coctel se le introdujo violentamente en una fosa nasal, llegando hasta el cerebro y matándolo tras pública y agitada agonía. Tal vez sea una versión exagerada, pero no he vuelto a ver de esos mezcladores en los aviones. Lo que si he visto han sido lasagnas que acabaron pegadas al techo tras una caída en una bolsa de aire de por lo menos 200 metros. Fue como si alguien metiera la mano por tu boca y sacara de golpe las entrañas hacia afuera. Una montaña rusa nazi generadora de reflexión y arrepentimientos instantáneos.

MIENTRAS MAS CONFIABLES se han vuelto los aviones, mayor es el riesgo de que estos caigan debido a un error humano. Y ni la ciencia, a través de multiples disciplinas, alcanza a determinar y predecir el ilimitada don que tiene la especie de hacer algo mal . La biblia al respecto es el Human Factor Analysis and Classification System, del que derivan múltiples teorías más, tales como la del Queso Suizo (los errores se cuelan por los huecos), La Teoría Etnica (aerolíneas provenientes de sociedades de jerarquías más marcadas, donde subalternos no se atreven a contradecir al superior tienen más tendencia al accidente), o la simple Fatiga Subjetiva: al parecer, las últimas 72 horas de un piloto, cuánto durmió, o con quién, son determinantes para que las centenares de personas a su cargo lleguen enteras de un aeropuerto a otro. Estas especulaciones han llegado a determinar que las probabilidades de sobrevivencia en Primera Clase son de 49%, versus un 69%si es que se viaja en los últimos asientos de la nave. Las probabilidades de estar involucrado en un accidente aéreo son de 1 en 11 millones. Es verdad, más gente se muere cayéndose en la ducha. Pero por once millones de resbalones en la ducha hay alguien que le toca agarrarse a un asiento como último y vano acto de supervivencia mientras ve, sin poder contarlo jamás, el aterrador espectáculo de una nave desahaciéndose a 700 kph en medio del cielo, al como se estima le sucedió durante catorce minutos al Airbus de Air France rumbo a París.

CONSUELA, si vale la palabra, saber que debido a la descomprensión de la cabina los pasajeros a bordo de ese avión -los siete niños, el bebe - perdieron el conocimiento a los 30 segundos de ausencia de oxígeno. Hubo un error, aún por determinarse, y a ellos les tocó ser esa terrible probabilidad entre millones. El problema es que a la hora de abordar nadie puede asegurarte que ese no serás tu.

AUNQUE ESCENAS VISTAS tanto en el aeropuerto de origen, Rio, como el de destino, París, hacen preguntarse que podría ser peor: ¿ estar a bordo de ese avión o estar esperando a alguien en algún aeropuerto al que el avión nunca llegará?

Mi próximo viaje es por tierra.

Junio 1, 2009

Y a mi que me importa

Categoría: Sin categoría jaime_bedoya - 1:52 pm
ABENCIA MEZA, la llamada Tractor del Folklore Nacional, acapara el acontecer nacional gracias a convulso episodio doméstico donde presuntamente agrede a su mejor amiga y probable compañera sentimental, la tambien cantante Alicia Delgado. Según el testimonio de la empleada doméstica de la agraviada, Meza, autora del popular tema Dos Cervecitas, además de golpear a su víctima y colega la habría arrastrado de los cabellos al grito de “no sales viva de acà”. La opinión pública, atenta al seguimiento de la denuncia policial correspondiente, debate sobre simbología fálica: Abencia gusta dejarse ver con un revólver en la mano.

 SUSAN BOYLE, LA UNICEJA INGLESA  de sorprendente voz, es internada por voluntad propia en un hospital siquiátrico luego de quedar segunda en el concurso Britain Got Talent. Inicial blanco de burlas, Boyle se hizo famosa estremeciendo al público y jurado con una canción de Los Miserables. En la final, sin embargo, pierde ante un grupo de baile de indudable pero callejero talento. Boyle se había depilado las cejas, y posiblemente las piernas, para la final, en ambos casos por primera vez. Antes de internarse en el nosocomio, Boyle repetía “odio este programa, odio este programa”.

Gordon Brown, Primer Ministro Británico, llama a los jurados del concurso para preguntar por la salud mental de la susodicha. Simultáneamente, más de cien millones de personas siguen hipnóticamente en You Tube los videos de la perdedora.

 IZZY STEVENS, VOLUPTUOSA CIRUJANA del Seattle Grace Hospital, ex modelo de ropa interior y madre de una niña de 12 años que diera en adopciòn, se está volviendo loca. Luego de revolcarse por lo menos con dos colegas del centro hospitalario donde trabaja, empieza a tener visiones en las que se le aparece un paciente muerto, Denny Duquette, con quien tambien tuviera una ligazón sentimental y algo de sexo seguro, es decir, frotaciones entre monitores cardíacos y vías introvenosas. Su caso incluye sexo sobrenatural, o a solas, pero con un fantasma. Se le diagnostica cáncer cerebral, desmoralizando a una fiel y masiva teleaudiencia global.

 EN EL MISMO PLAZO de tiempo en que sucedían los eventos anteriormente mencionados, en la sierra del Perú los hijos de los más pobres empezaban a morir de frío, tal como lo hacen todos los años. Es un hecho conocido que en junio las temperaturas en Puno por ejemplo pueden descender hasta los 15 grados bajo cero. Con los animales enfermos, los cultivos quemados por el frío, y la posta médica más cercana a una hora distancia, los padres poco pueden hacer para evitar que la neumonía mate a sus hijos. Como los huaicos y las sequías, el friaje sucede todos los años: La muerte y la negligencia han logrado en conjunto una puntualidad meridiana.    

La indiferencia ya es un plus exqusito.

 PORQUE APARTE de los golpes de Abencia, la locura sexual de Izzy, y las cejas de Boyle, estaba la gripe porcina que no mata, los viajes de promoción wild on al Caribe, el drama de Dyron y Anhelí y el show sobre otro show de las gemelas favoritas del Perú, las hermanas Aguirre. Con tan sabroso menú de la nada, complicado dedicarle atención a lo obvío: en el Perú te mueres por pobre.

Internet alzó la voz (campana-por-los-ninos-del-peru.html), y cuando el número de niños muertos llegó a los 140 las autoridades reaccionaron.

SEGURO deben estar enviando frazadas. O ataúdes.

 

(Actualización: Abencia Meza y Alicia Delgado han anunciado su reconciliación.)